¿Mi media naranja? la exprimí en el vodka.

“Usted — como siempre — ha sido la excepción más gloriosa y pertinente que he tenido que experimentar, y a pesar de mis intentos por no caer en el amor, fui directamente hacia él, cayendo de bruces al abismo de sus ojos. Ha sido usted la decisión más atinada, el hechizo más duradero y la forma más sincera de decirme a mi mismo “te quiero”.
Desde que usted llegó a mi vida ya nada importa demasiado, la lluvia, el sol y las estrellas se han quedado en segundo termino; ya no importa nada más, desde que su existencia se cruzó con la mía, mi vida se tambalea melancólicamente por el estrecho camino que traza su andar.”

Alejandro Esparza - Mujer con alas de Quetzal (via un-amorsubliminal)

“Si de algo me arrepiento, es de no haber sido más cabrona en algunas ocasiones de mi vida.”

– (via jannetjimenezsa)

“Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entusiasmos, de sus amores y desamores. Una mujer es inevitablemente la historia de su vientre, de las semillas que en él fecundaron, o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquél, el único en que se es diosa. Una mujer es la historia de lo pequeño, lo trivial, lo cotidiano, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hombres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior, para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre.
Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores. También una mujer es la historia de su utopía.”

Marcela Serrano (via avenidadelospoetas)

Hablemos de lo que me gusta de él. Me gusta que me acaricie el pelo como si quisiera aplanar todo el frizz que traigo. Me gusta que me de picos en la cabeza, como si no quisiera que algo malo me pasara. Me encanta que me acaricie los brazos y que pasee lentamente su boca cerca de mis labios y me diga: “Te Amo”. Me gusta que me deje recostar en su pecho, me siento segura, como si tuviese mi vida en sus manos. Me gusta cuando pasea sus manos por mi cadera, trazando un mapa. Me gusta subir mi cabeza mientras la tengo en su pecho para observarlo por un rato, y detallar las partes más finas y lindas de su rostro. Me gusta que nos distraigamos de lo que hacemos para decirnos cuanto nos amamos. Me gusta aprovechar ciertos momentos para darle un beso en el cuello, y decirle que es mi parte favorita. Me gusta que se fije en mi sonrisa, aún no sé sí todos se dan cuenta del tamaño de mi colmillo, pero él lo conoce perfectamente. Me gusta que me diga las cosas de las que dice que me río, lo que él no sabe es que lo hago porque me pongo nerviosa. Y es, en esos pequeños momentos cuando me doy cuenta que estoy loca y perdidamente enamorada de él, que daría mi vida por él, que empiezo a creer más que nunca en ese “para siempre” que nos juramos cada día, y que después del primer amor queda quebrantado. Quiero creer, y quiero creer en ti, porque mi corazón ya es tuyo y mi vida también. Si algún día, éstas promesas que nos hacemos llegan a su final, sabrás que en mis palabras, corazón, y memoria, estarás intacto, porque eres y serás el amor de mi vida, y eso, mi amor, siempre me hará feliz.

¿DOMINGO?

Un Domingo, es un día para meterse en las cobijas, ver películas, hacer plan arrunchis con la persona que amamos. Sin embargo, ese Domingo es más lejano de lo que creemos. No soy la típica mujer llena de energía que se levanta a trotar en las mañanas, es más, nunca hago ejercicio. No sé preparar otra comida que el desayuno, así que me toca prepararme uno para que mi estomago soporte todo el día, y ni hablar de la pereza que me causa tener que lavar la loza. Lejos de ser un día para recargar las energías se convierte en un círculo vicioso que nos deja de boca para un pésimo Lunes. Si queremos cambiar algo en nuestras vidas, lo más mínimo, deberíamos empezar no un LUNES, sino un DOMINGO. Créame si puede con este día hacer lo que se propuso podrá con cualquiera de la semana. Aprovechemos más los Domingos para llegar recargados los Lunes.  

01:11 AM, Lunes. 

“Pienso en ti muy despacio, como si te dibujara dentro de mí y quedaras allí grabado. Quisiera tener la certeza de que te voy a ver mañana y pasado mañana y siempre en una cadena ininterrumpida de días; que podré mirarte lentamente aunque ya me sé cada rinconcito de tu rostro; que nada entre nosotros ha sido provisional o un accidente.”

– El recado, Elena Poniatowska  (via hachedesilencio)